¿Cómo actúa?

Durante la terapia la temperatura de nuestra piel desciende rápidamente hasta los -2°C, pero nuestra temperatura corporal interna se mantiene siempre constante en los 37°C. Esta información de frío extremo llega al cerebro y éste despierta todos los mecanismos de defensa para poder preservar todas las funciones de los órganos vitales. Aumenta el nivel de flujo sanguíneo, el metabolismo, se activa sistema inmune y regeneración celular y se generan potentes mecanismos analgésicos y antinflamatorios.

Musculo cardíaco aumenta volúmenes sanguíneos y el flujo, pero no la frecuencia cardíaca. Esto genera y estimula la eliminación de sustancias tóxicas que se acumulan en tejidos blandos, como músculos, tendones y articulaciones.

Mejora además el estado de ánimo y bienestar al aumentar producción de Endorfinas y Serotoninas.

En una segunda fase y cuando la temperatura corporal de normaliza, se produce una vasodilatación general permitiendo que todos los nutrientes generados y mayor oxigenación llegue a todo nuestro cuerpo. Es un proceso efectivo y natural que tiene muy pocas contraindicaciones

Una simple sesión de crioterapia ya proporciona sensaciones positivas en el usuario, pero para conseguir resultados efectivos es necesario someterse a una serie de sesiones (típicamente entre 10 y 20) de forma más o menos consecutiva. Cada tratamiento dependerá de la persona y del efecto buscado.